de tu muerte

Cuando supe de tu muerte,

se aceleraron mis canas

y sentí un pálpito del color del salitre,

royéndome las pestañas.

Agarré un silencio horizontal

desde mi recuerdo naufragado,

le empuñé la mano a tu sombra,

que tiritaba mientras me sonreía.

 

Habían pasado dos siglos en pocos minutos,

mis lágrimas se encogieron,

para llenar un grito momentáneo y desconcertado.

Supe entonces,

que se aflojaron las letras de mi nombre

y en su lugar

se arrugaron tus gestos disímiles,

entre escamas o flores secas.

 

Los muertos te esperaron,

temblando de sueño,

como niños amargos

que mojan la lluvia palpable,

y resucitan sus risas,

en otros cuerpos inflamados.

Envejecieron los gritos

y se atascaron en mi memoria.

 

Cuando supe de tu muerte,

se suicidó mi agonía.

 

©Patricio Sarmiento Reinoso

 

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Acerca de Patricio Sarmiento Reinoso

Poeta, escritor, blogger ecuatoriano Ver todas las entradas de Patricio Sarmiento Reinoso

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