El Reencuentro

El hombre salió de su auto, dando gracias que por fin se alejaba de ese tráfico infernal, empezó a caminar, sobrio, ausente, silente, como lo hacía cada mañana, a esas mismas horas, por ese mismo lugar, de la mano de la rutina. Al llegar a la esquina, creyó reconocer a una antigua amante al otro lado de la transitada calle, miró el semáforo que acababa de cambiar de color, notó un leve cosquilleo en las manos, eran síntomas de que le sudaban.

Los segundos se tornaban eternos, allí, parado, esperando un cambio de humor en el día. Una leve taquicardia de antaño se dio cita en su cansado corazón. Mientras esperaba el permiso del semáforo para correr hacia ella y saludarla, vinieron de golpe a su mente toda una oleada de recuerdos en forma de imágenes en blanco y negro, que le hicieron retumbar las sienes. La perdió de vista entre el gentío. Se alzó de puntas para divisarla. No lo logró…

Apenas pudo cruzar, corrió al lugar donde la había visto. Desde allí volvió a reconocer su figura unos metros más adelante, perdida entre un bosque de cuerpos. Cuando quiso llamarla, se percató que había olvidado su nombre, entonces se dio cuenta que era inútil el reencuentro.

© Patricio Sarmiento Reinoso

derechos reservados de autor: Patricio Sarmiento
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Acerca de Patricio Sarmiento Reinoso

Poeta, escritor, blogger ecuatoriano Ver todas las entradas de Patricio Sarmiento Reinoso

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