El Informe (Cuento)

Es inmenso el mar” piensa, mientras lo toca con el dorso de las pupilas, escudriña la grandiosidad del firmamento que, a lo lejos, parece fundirse con el eterno oleaje, en una horizontal mirada de eternidad en aquel vasto rojo y espeso ocaso. Mira ahora al ahogado, inerte, como en espera de que lo lleven a enterrar, si pudiera le preguntaría dónde quisiera que lo entierren, seguro le contestaría que no lo molesten, que se siente a gusto allí, movido por las olas, sintiendo el dulce cosquilleo de la arena, pero se calla antes de hablar. ¡Loco! Le hubieran dicho, hablándole a un muerto. Si supieran que simplemente se adelantó.

Imprime órdenes a sus sub alternos dirigiendo la investigación, que tomen huellas, que recaben evidencia, que trasladen el cuerpo a la morgue; escucha los llantos sordos de la familia que se mezclan con la espuma blanca de las olas, mira las cintas amarillas de prohibido el paso y conversa con la gente del lugar, Estaba muy contento, le cuentan, hacía gala de ser un excelente nadador, nos dijo que nadaría de aquí a la eternidad y regresaría. Mira de reojo el cuerpo tendido y observa esa leve sonrisa en su rostro inerte, irradiaba una leve ternura, carecía del característico color tantas veces visto por él: la muerte.

Luego de anotar todo en una oxidada cartilla con jeroglíficos que ni él mismo entendería después, el Inspector se aleja de la escena, con la intención de redactar el informe final del suceso: Un accidente que, por exceso de confianza del hombre, hace que se adentre en el mar, no le alcanzan las fuerzas para retornar y se ahoga en el intento. Fin. “Que nadaría de aquí a la eternidad”. Pendejo.

Se estaba quedando dormido cuando escucha el teléfono, se mueve muy cuidadosamente para no despertar a su mujer y contesta al segundo timbre, Disculpe que lo moleste Jefe pero no va a creer lo que sucedió, el muerto, el de la playa, iban a abrirlo en la morgue para la autopsia, cuando de pronto empezó a toser y a respirar, en definitiva ¡Resucitó!, lo llevaron a emergencias y lo tienen en observación, Dile a ese hijueputa que se vuelva a morir porque yo ya pasé mi informe. Cuelga violentamente el teléfono. “Que nadaría de aquí a la eternidad” piensa, mueve la cabeza y sonríe. Se vuelve a dormir.

 

©Patricio Sarmiento Reinoso

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Acerca de Patricio Sarmiento Reinoso

Poeta, escritor, blogger ecuatoriano Ver todas las entradas de Patricio Sarmiento Reinoso

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