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Eres Madre

I

Eres un pedazo de paz
eres luz viva y eres arte
eres fuego que abriga el hogar
eres sinceridad y eres aire.

Junto a ti camina el amor
la vida va de tu mano
madre abnegada de inmenso candor
quiero contarle al sol, que te amo

Serenidad abierta y calma
pan de bondad, dulzura en tu alma

Madre, eres madre
que a sus hijos nos crió
que sus brazos nos abrigó

Oh! madre, tú eres madre
la primavera eres vos
en cada pedacito de ti esta Dios

II

Eres la flor de mi canción
el acorde azul de mi guitarra
eres leña que se quema en el mar
y que abriga el hogar,
y mi alma

Junto a ti hay un lago de amor
nunca yo quisiera perderte
madre tú emanas un inmenso calor
doy gracias al Creador,
por tenerte

Serenidad eterna y pura
parte de ti es tu ternura

Madre, eres madre
que a sus hijos nos crió
que sus brazos nos abrigó

Oh! madre, tú eres madre
la primavera eres vos
en cada pedacito de ti esta Dios

©Patricio Sarmiento Reinoso

Canción: Eres Madre
Letra y Música: Patricio Sarmiento Reinoso
Interpretación: Duo LuzAzul (Alexandra y Patricio Sarmiento)


Presagio (microcuento)

Los muchachos recibieron la orden del capitán: ¡Tienen que ir a barrer minas! Se dieron cuenta de inmediato que el equipo que los precedió no volverá, nadie volvía. Se cuadraron en posición de firmes, llevando su diestra con la palma extendida hacia su cabeza. ¡A la orden mi capitán! Un escalofrío intenso les recorrió la espalda, pese al calor que imperaba la selva. Partieron de inmediato.

 Cuando llegaron al sector era pasado el medio día, el calor era insoportable, pero llevaban todo el pesado equipo, y su ropa de camuflaje. Se miraron con el temor contenido en los ojos antes de dar su primer paso. Se dividieron en hileras paralelas, dispuestas a cinco metros del siguiente soldado. El más antiguo iba adelante del grupo y en la parte central, el resto lo seguía de cerca, conformando un verdadero triángulo en aquel campo de muerte.  Por delante llevaban unos palos largos, con una especie de cepillo en las puntas, algo muy parecido a una escoba, iban como tanteando el suelo.

 El sudor, les difuminaba la visión, pero sus sentidos permanecían alertas, escuchando, tanteando, con el corazón en precipitada carrera.

 Algunos, iban quedándose, se sentaban lentamente, cuando la mina era identificada, y procedían a limpiar su contorno, para poco a poco ir desenterrándola, liberándola de su prisión, liberándola para que no pueda matar.

 Cuando dio el paso, sintió como si el terreno cediera bajo su pie, escuchó ese clic que jamás hubiera querido escuchar. El joven recluta pensó automáticamente en su madre, aquella mujer que en ese preciso momento debía encontrarse tejiendo un suéter para él a kilómetros de distancia. Recordó que era el día de la madre, y que no pudo ni siquiera llamarla, recordó que estaba en guerra y había perdido a su hermano. Todo lo recordó en esa infinitésima parte de tiempo en que duró aquel clic, antes de sentir como una especie de fuego que parecía provenir de su interior. Un incendio sin llamas, un silencio, una oscuridad que inflama.

 Al otro lado del océano, en el preciso momento de la explosión, la madre deja caer angustiada sus viejos palillos de tejer, se lleva la mano al pecho y solloza: No, mi otro hijo …

 

©Patricio Sarmiento Reinoso

Este cuento está basado en la canción de Silvio Rodríguez: Madre, que Silvio la escribió un Día de las madres a los muchachos vietnamitas, quienes trataban de desactivar Minas en Hài Phòng, pero ellos usaban una escoba para barrerlas y explotaban con ellas conforme las barrían…

Presagio de Patricio Sarmiento Reinoso
Narración y voz: Sandra Martines
Producción: Miguel Andrade



Madre (Silvio Rodriguez)

Madre, en tu día, no dejamos de mandarte nuestro amor.

Madre, en tu día, con las vidas construimos tu canción.

Madre, que tu nostalgia se vuelva el odio más feroz.

Madre, necesitamos de tu arroz.

Madre, ya no estés triste, la primavera volverá,

madre, con la palabra libertad.

Madre, los que no estemos  para cantarte esta canción,

madre, recuerda que fue por tu amor.

Madre, en tu día, —Madre Patria y Madre Revolución—,

madre, en tu día,

tus muchachos barren minas de Hài Phòng

derechos reservados de autor: Patricio Sarmiento

no soporto este mundo sin ti

Mis caricias volaron hasta tu playa
mi silencio aguardando en tu mirada
mariposas de vientos en tu sonrisa
voy anclando recuerdos a toda prisa.
Y en tu noche de sueños, mis sueños pasan
puntos fijos de luz en tus mejillas
voy clavando horizontes en mis palabras
y lleno tus cabellos con mi guitarra.
Hoy tus ojos son míos
soles de mi camino
flor de fuego y suspiro
refugiado en sonido
sin tu aroma de estrella
mi dolor se hace pena
sin tu cuerpo profundo
no soporto este mundo
Enumero el calor que hay en tu nombre
mi ilusión acompaña a tu llamada
la inocencia en tu voz siempre se esconde
y reposa tapada en tu nostalgia
Sobre días de azul
pongo el recuerdo
cuando yo me bebí tu amor despierto
voy sacando al amor tu melodía
mientras cae la última hoja del día.
©Patricio Sarmiento Reinoso 1997
Escúchala:

No soporto este mundo sin ti- Patricio Sarmiento Reinoso by patriciosarmiento


TU PARTIDA (Canción)

El sol se oscureció desde que te fuiste

La vida se apagó cuando tú partiste

La flama de tu amor conmigo dejaste

Ni el tiempo ni el reloj podrán alejarme

Ahora viendo atrás, el miedo me invade

Saber que no vendrás, que mañana es tarde

No puedo competir contra tu destino

Por eso descubrí que ya no vivo

Amor, de las estrellas

Sin duda tú brillas más que todas ellas

Amor, tu luz de viento

Emiten fuegos de pasión en todo momento

De tu corazón

Tu beso me dolió cuando tú te fuiste

Ahora todo cambió porque me quisiste

No puedo respirar, necesito tu aire

Total que más me da que el mundo estalle

Amor, en agonía

Sintiendo tu sabor aun día con día

Amor me permitiste, saber que gracias a tu sol,

Dios sí existe

Amor de campo abierto

Porque todo se derrumbó sin tu regreso

Amor pero presiento

Que todo mi corazón se llevo tu viento

Patricio Sarmiento Reinoso

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